2:05 Thursday 18 October

Nicolás Casalánguida: “Este año tengo el desafío más grande de mi carrera”

Sin dudas que Nicolás Casalánguida se quedó en Regatas Corrientes para redoblar la apuesta luego de haber alcanzado la gloria basquetbolística al ser una de las partes fundamentales en la obtención del primer título personal y del club en la Liga Nacional (LNB).

Este chubutense de Comodoro Rivadavia trae consigo una historia de aprendizaje constante, a tal punto que entre el momento en el que fue campeón -en la fría noche del 15 de mayo en Lanús- y a horas del inicio de otra temporada, sólo ha tenido tres días para descansar.

A pesar de eso, “me siento con mucha energía, disfruto mucho de lo que hago. Lo tomo como un trabajo pero también es mi vocación y es mi pasión, y no tengo que descansar tanto de lo que me hace tan bien”, reflexionó en uno de los momentos de la entrevista con época.

Fue jugador juvenil en su Gimnasia (CR) hasta que una beca lo llevó a Los Ángeles, California, donde terminó la secundaria y también defendió los colores del equipo de su colegio: High School Oak Park. En su regreso al país se radicó en Córdoba “por seis o siete años” y allí empezó la carrera de Derecho. Luego la dejó y se recibió de Profesor de Educación Física.

Jugó en Banco de Córdoba y Maipú, de la misma provincia, donde era “un base rústico, defensor; malo, así que no me puedo comparar con ninguno de la actualidad”. Enrique Tolcachier lo llevó de regreso a su tierra y allí empezó su carrera que decantaría en entrenador: primero a cargo de todas las divisiones del club, luego fue asistente campeón de Fernando Duró y tras tres años en Gimnasia recaló en Corrientes.

En su permanente etapa de aprendizaje, fue asistente de Sergio Hernández y Julio Lamas; estuvo a cargo de la U19 Argentina que jugó el Mundial de Praga, además de un par de Sudamericanos. Sin descanso, tras el Premundial de Caracas regresó a Corrientes y se puso al frente de Regatas por tercera temporada consecutiva.

Habló del recambio generacional en la selección argentina, los cambios en la Liga Nacional y se lamentó -aunque lo respeta- por la decisión de Federico Kammerichs de dejar el básquet profesional. Piensa que se pudo haber ido y disfrutar de lo logrado pero prefirió quedarse “a recorrer el camino de la post gloria”. Le gustan los desafíos, está a gusto en Corrientes y eso no lo cambia, sobre todo si es para seguir dirigiendo, algo que lo siente como su verdadera vocación desde los 14 años.

Un desafío llamado Regatas

Regatas es un equipo que busca ser grande en la LNB, y para ello te contratan. Llegaste a semifinales el primer año y te renovaron, pero en la última temporada había una apuesta muy grande. ¿Sentías cierta presión?

Yo asumí la responsabilidad de la presión en el momento en el que decidí venir acá. El primero en llamarme fue Eduardo Tassano que tenía la idea, quería armar un proyecto para equipo campeón. No sabía cuánto me iba a llevar, entonces tenía asumida la presión y esa responsabilidad me hizo madurar algunos aspectos como entrenador rápidamente.

La presión acá es grande, se siente, porque la gente estaba con muchas ganas de que Regatas gane su primera Liga Nacional, y te lo hacía saber en cada rincón, en la calle, en el club, así que fue un lindo cambio poder venir a un lugar con aspiraciones de campeonato.

Y te dieron un buen equipo para poder hacerlo con Martínez, Quinteros y Kammerichs…

Sí, todo costó mucho. El armado siempre fue difícil porque en la primera temporada traer a Paolo Quinteros fue una apuesta grande del club. Mantuvimos a Martínez que era el único jugador contratado, después se dio la posibilidad de repatriar a Federico Kammerichs y conformamos un equipo de jerarquía, con experiencia y hambre de logros.

Se lograron títulos como el Súper 8 y la Sudamericana, pero no te relajaste nunca porque el verdadero objetivo era la Liga. Planificaron bien la temporada, cambiaron sólo a Kanté para que venga Meyinsse y no tocaste más el equipo; y dosificaste la energía de Martínez. Todo muy planificado, ¿ese es tu estilo de entrenador?

Es una competencia muy exigente, sobre todo cuando hay muchos torneos por delante y objetivos por cumplir. Hay que tener una estrategia, un plan, aunque no siempre sale, pero el año pasado fue perfecto.

La dosificación de los minutos de Javier (Martínez) fue planeado; el cambio de Kanté fue algo muy pensado. Estábamos terceros o cuartos, era un cambio difícil y yo no soy un entrenador que cambia mucho los extranjeros. Me gusta elegir bien y trato de no cambiar pero hicimos un cambio que creo nos potenció. Fueron aspectos positivos de cómo miramos la temporada y los ajustes que hicimos para llegar bien al final.

¿Ya caíste que sos el entrenador campeón de la LNB? Porque luego de ganar en Lanús te hiciste cargo de la U19 que jugó el Mundial de Praga; luego te sumaste a la selección mayor y no tuviste tiempo para disfrutarlo...

La verdad es que me siento con mucha energía, disfruto mucho de lo que hago, lo tomo como un trabajo pero también es mi vocación y es mi pasión, y no tengo que descansar tanto de lo que me hace tan bien.

Sí, tengo que ser honesto, ha sido muy exigente a nivel mental porque fue muy largo el año y a los tres días estaba concentrado en el CENARD con un grupo que iba al Mundial U19, con una gira de 45 días con chicos; luego, a los 4 o 5 días, el proceso con la Mayor pero son aspectos recontra positivos. Siento que tengo que trabajar, forjar mi camino, soy un entrenador joven con aspectos a desarrollar y tengo la energía suficiente para seguir y no necesitar tanto las vacaciones.

La mayoría de los entrenadores parecen ser así: meticulosos, estudiosos... ¿Esto está en los genes de los entrenadores?

Sí, son etapas. Hay etapa para todos. Ya me había pasado en 2010 cuando tuve la posibilidad de dirigir un grupo de jóvenes jugadores con proyección que fueron a una gira por China y Australia donde estaba un joven Nicolás Romano. Después volví y fui al Sudamericano de Colombia, luego me tocó ir al Mundial de Turquía y fueron tres meses afuera después de una temporada larga. Este año fue similar, pero ahora cuando regresé a Corrientes, llegué y me sumé a los entrenamientos y no lo hago para marcar tarjeta, sino que realmente siento que lo quiero hacer y lo disfruto, y soy un equipo con el cuerpo técnico, con los dirigentes, que me hacen sentir cómodo en la función.

¿Cómo va a afrontar Regatas esta temporada, el plantel ya está cerrado?

El plantel no está cerrado. Hay una ficha vacante que optamos que sea extranjera (reservada para el puertorriqueño Ricky Sánchez). Hoy somos prudentes, somos conscientes de la situación económica en general, entonces tenemos que ser prudentes e inteligentes para la toma de decisiones. Es muy probable que empecemos como estamos.

Además está lo de Javier Martínez, una situación particular, con un jugador que no ha podido entrenar en la pretemporada, así que estamos en un comienzo distinto pero confiamos que con el correr de los días vamos a ir poniendo al equipo como queremos. Ese es el principal objetivo: consolidarnos como equipo, que no es sencillo.

¿Eso significa volver a estar en la conversación?

Me quedo en Regatas porque creo en el proyecto, quiero transitar el camino de la post gloria, quiero porque considero que acá es un lugar que tiene potencial. Con Eduardo Tassano, Daniel Valsangiácomo y Emilio Lanari -los referentes del básquet- siempre apostaron a ganador.

Esteaño tengo el desafío más grande de mi carrera porque hubiese sido más simple irme. Fuimos campeones, armo el bolso y hago un proyecto en otro lado, pero creo que este proyecto está todavía en vías de consolidación, hay mucho desarrollo por realizar en la institución y eso me inquieta. Hay mucho por hacer.

Soy consciente que tenemos un equipo con potencial, que todavía estamos empezando con algunas dificultades, pero también sé que hay un valor agregado que tenemos: la mentalidad de algunos jugadores que se han quedado de la temporada anterior.

¿Te gustaría estar mucho tiempo aquí, en Corrientes, o todo se evalúa al finalizar los contratos?

Soy honesto y no hablo mucho más allá del presente porque en nuestra profesión mandan los resultados. He estado muy a gusto en estas dos temporadas, y en esta tercera estoy muy ilusionado de las cosas que vamos a hacer. Me siento muy bien, adaptado al ritmo de la ciudad y mi familia también. Ojalá se prolongue pero no depende de mí, depende de los dirigentes que pretendan continuar con un proyecto. Por suerte hasta ahora hemos hecho renovaciones porque han estado conformes con mi trabajo.

¿Falta un programa de desarrollo, fallan los formadores o por dónde viene el problema de la carencia de jugadores correntinos en la elite del básquet?

Creo que todo tiene que ver un poco con todo. Acá Regatas no es el único responsable. Habrá que hacer una evaluación del desarrollo del básquet provincial, la base de la pirámide; pero yo tengo una máxima de que nos debemos focalizar en lo que podemos cambiar y transformar, y no criticar, ni juzgar, ni perder tiempo en lo que no podemos cambiar. Lo que sí creo es que en la organización que tenemos estamos haciendo cosas en pos del crecimiento de los chicos para que puedan tener una oportunidad en Liga Nacional.
No son sólo palabras, porque acá por primera vez el club tiene un jugador correntino en la selección argentina, jugando una final, como Juan Pablo Arengo; el club tiene hoy un chico que salió campeón mundial en el 3x3 (Alejandro Zurbriggen), que vino hace dos años, a los 15, para desarrollarse como jugador y hoy está dando frutos. Es cierto que no hay tantos jugadores correntinos pero ahí hay que hacer un análisis más global de las bases y el desarrollo que están teniendo los chicos en la formación básica.

Las miradas puestas en esta “nueva” Liga Nacional


¿Qué pensás de la nueva reglamentación de la Liga Nacional que no contempla descensos? ¿Creés que se verán caras nuevas?

Sí, estoy convencido. Habrá que hacer la evaluación final luego de terminada la temporada si el cambio ha sido positivo o negativo, evaluando las distintas aristas que han generado el cambio. Se ha generado para una mejora de infraestructura y una baja en los presupuestos de los equipos.
Sí creo que, por efectos secundarios, muchos jóvenes jugadores van a verse con la posibilidad de tener una responsabilidad distinta en la elite. Soy optimista en el desarrollo que podrán tener jugadores y entrenadores que van a tener nuevas alternativas para desempeñarse en esta competencia.

Además de Atenas, Peñarol, Boca, ¿qué otros rivales le van a pelear el título a Regatas?
Quimsa y Obras, me parece que son los equipos que se han formado con aspiraciones serias para ser protagonistas. No hay once o doce equipos como en la temporada pasada, que era una carnicería, donde fue una competencia sumamente exigente. Ahora ha bajado la cantidad de equipos que se han preparado para pelear en los primeros planos; aunque hay que dejar que la Liga comience.

Fuente: Gonzalo Contreras - Diario Época


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